Hace poco te conté todo lo que necesitas saber sobre las bodegas de Haro, las del Barrio de la Estación que tantas famosas son. Pero desde entonces me habéis escrito muchos huéspedes preguntando: «Jesús, ¿y si queremos salir un poco más lejos? ¿Qué bodegas de La Rioja nos recomiendas de verdad, sin pasarnos el día en el coche?». Y aquí está la respuesta: una guía con 21 bodegas queo bien he visitado personalmente, o sabemos de buena mano que merecen la pena visitar, desde las más espectaculares hasta las más íntimas, todas a menos de 35 minutos de Haro.
Las he organizado por zonas para que no te pierdas, con precios actualizados del 2026, horarios, wine bars sin cita previa y algún truco local que espero que te sirva. Porque si algo he aprendido después de años recibiendo viajeros en Plaza de la Paz es que una buena ruta de enoturismo empieza con un buen alojamiento como base. Y Haro, te lo digo con el corazón, es el mejor sitio para eso: sales por la mañana a descubrir bodegas, vuelves a casa, te duchas y te echas a la calle a tapear a la Herradura como un campeón. Vamos, que si te animas, te estamos esperando y aquí tienes las llaves de la mejor escapada riojana.
Recomendaciones antes de reservar tu visita a una bodega en La Rioja
Si estás organizando una escapada de enoturismo por La Rioja y has elegido Haro como tu campamento base, antes de lanzarte a reservar conviene tener claros algunos detalles que marcan la diferencia entre un día redondo y uno lleno de imprevistos. Esta selección que hemos preparado con las 21 bodegas mas destacadas se reparten entre Rioja Alta y Rioja Alavesa, y cada una tiene su propia personalidad, su propia logística y sus propios precios. Como anfitrión de un apartamento en Haro, estas son las cosas que siempre reviso con mis huéspedes antes de que se tiren a la carretera.
Nuestros consejos:
Revisa qué incluye exactamente la visita. No todas las experiencias son iguales. Algunas bodegas ofrecen un recorrido guiado completo con cata de 3 o 4 vinos y aperitivo (Marqués de Riscal, Beronia, Baigorri, Murrieta), otras se centran más en el viñedo y la filosofía de elaboración (Contino, Valenciso, Remelluri), y algunas funcionan sobre todo con wine bar sin cita previa donde pruebas y compras (Tobelos, Ysios, Finca La Emperatriz). Antes de reservar, mira bien si lo que te apetece es una cata guiada, un maridaje con comida o simplemente asomarte a probar algo sin compromiso.
Compara el precio final por persona. Los precios bailan bastante. Las visitas guiadas estándar con cata de 2-4 vinos se mueven entre 18 € y 35 €. Las experiencias más premium (catas privadas, menús maridados, degustaciones de alta cocina) pueden ir de 50 € a más de 200 € por persona (Murrieta, Marqués de Riscal). Y los wine bars te permiten probar vinos por copas desde 3-5 € sin necesidad de reserva. Si viajas en pareja o en familia, suma mentalmente el total antes de decidir cuántas bodegas pisas en un día.
Planifica bien los desplazamientos desde Haro. Esta es una de las claves. Haro está en una posición inmejorable: a 10-15 minutos de Briñas, Ollauri y el Ternero; a 20-25 minutos de Laguardia, Elciego y Samaniego; y a 30-35 minutos de Logroño. Pero las bodegas están dispersas por varios pueblos, así que necesitarás coche sí o sí (salvo que contrates taxi o tour con conductor). Nuestro consejo: agrupa las bodegas por zonas para no pasar el día conduciendo. Por ejemplo, un día por Laguardia-Elciego-Samaniego, otro por Briñas-Ollauri-Cenicero, y otro por San Vicente-Ábalos-Labastida. Así aprovechas el tiempo y disfrutas más.
Ojo con el parking en cada bodega. La buena noticia es que la mayoría de bodegas de esta guía disponen de aparcamiento gratuito en sus instalaciones (Marqués de Riscal, Ysios, Baigorri, Beronia, Vivanco, Eguren Ugarte, etc.). En los pueblos pequeños como Ollauri, Ábalos o San Vicente, se aparca sin problema en la calle. En Logroño (Franco Españolas, Murrieta) hay parkings públicos cerca, aunque te recomendamos dejar el coche a las afueras y caminar. Y en Haro, si te alojas con nosotros en Plaza de la Paz, tienes un parking gratuito a solo 5 minutos andando del apartamento.
Fíjate en la duración real de cada visita. La mayoría duran entre 75 y 90 minutos, pero hay experiencias que se estiran hasta las 2-3 horas, sobre todo si incluyen comida, maridaje o paseo por viñedos. Si quieres encajar dos bodegas, comer, pasear por algún pueblo y volver a Haro sin agobios, calcula al menos 2 horas entre el inicio de una visita y la siguiente. Más de dos catas al día satura el paladar y te deja sin energía para disfrutar la noche en la Herradura.
No reserves solo por la fama. Es cierto que Marqués de Riscal y Ysios son las más conocidas y salen en todas las listas, pero hay joyas menos mediáticas que ofrecen experiencias igual de buenas (o mejores) y con menos gente. Valenciso, Contino, Remelluri, Puelles o Finca La Emperatriz son bodegas donde te sentirás cuidado y podrás hablar con quien elabora el vino. Si buscas intimidad, apunta esos nombres.
Elige según el tipo de vino que más te guste. Si te van los clásicos de Rioja con crianza larga y solera, Beronia, Franco Españolas, Riojanas o Viña Real te van a encantar. Si prefieres vinos más modernos, de parcela y con menos madera, Ysios, Contino, Valenciso o Remelluri te harán feliz. Y si te atrae la viticultura ecológica y sostenible, Castillo de Mendoza o Hacienda El Ternero son tu sitio.
Confirma horarios y disponibilidad con antelación. En temporada alta (de primavera a otoño, fines de semana, puentes y vendimia) las bodegas más demandadas llenan sus visitas con semanas de margen. Ysios, Marqués de Riscal o Viña Real pueden agotarse si reservas con solo unos días. Las bodegas más pequeñas (Valenciso, Contino, Puelles) tienen aforos reducidos y también conviene asegurar la plaza con tiempo.
Comprueba si la experiencia es apta para tu plan de viaje. No es lo mismo organizar una ruta en pareja, con amigos, en familia con niños o como parte de una escapada gastronómica. Algunas bodegas no admiten niños en las visitas guiadas, otras tienen opciones con menú de alta cocina que requieren varias horas, y otras son perfectas para grupos (Eguren Ugarte, Baigorri, Torre de Oña). Si vienes con niños, Vivanco es la más completa (museo interactivo + jardín + bodega), y también funcionan bien Hacienda El Ternero o Eguren Ugarte.
Revisa la política de cancelaciones y cambios. La mayoría de bodegas permiten modificar o cancelar con 24-48 horas de antelación, pero algunas experiencias premium o menús de alta cocina tienen condiciones más estrictas. Si reservas con mucha antelación, asegúrate de que puedes ajustar fechas si cambia tu plan de viaje.
Y un último consejo de amigo jarrero: no quieras abarcarlo todo. Esta guía tiene 21 bodegas, pero no hace falta visitarlas todas en un viaje. Con dos bien escogidas al día, un buen almuerzo, una copa extra en un wine bar y un paseo al atardecer entre viñedos, ya tienes un día de matrícula. Y si te alojas en Haro, en Plaza de la Paz tienes la tranquilidad de volver a casa, ducharte y salir a cenar a la Herradura sin complicaciones. Esa es la verdadera experiencia riojana.
Nuestras recomendaciones de bodegas de Rioja para visitar este 2026
En La Rioja hay más de 500 bodegas, así que elegir sin una buena guíapuede convertirse en un lío. Esta es una lista que recomendamos a nuestros clientes: 21 bodegas (muchas de ellas que he visitado personalmente) de estilos muy distintos entre sí en precio, tipo de cata, ambiente y filosofía. Las hay centenarias y casi de museo, otras modernas con arquitectura de vértigo, muchas familiares donde te recibe el propio elaborador y unas cuantas con wine bar perfecto para improvisar. Todas tienen algo que las hace especiales y todas están a menos de 35 minutos de nuestro apartamento en Haro.
He intentado contarte con honestidad lo que ofrece cada una, para que escojas según tu plan (en pareja, con amigos o en familia…) y prepares una ruta de enoturismo a tu medida. Y si al final del día vuelves a casa con una sonrisa y una gota de vino en la camisa, esta guía habrá cumplido su propósito. Si tienes dudas o necesitas que te asesoremos, no dudes de contactarnos en apartamento@plazadelapaz.es.
Tobelos Bodegas y Viñedos
Una bodega moderna con un mirador sobre el Ebro que te quitará el hipo. Tobelos tiene wine bar abierto de lunes a viernes donde puedes probar sus vinos de parcela mientras disfrutas de las vistas a las Conchas de Haro. También ofrecen visitas guiadas con cita previa para quienes quieran conocer la bodega a fondo. Si el día acompaña, la terraza es una gozada.
Bodega Hacienda López de Haro
La Hacienda López de Haro está asentada en una loma junto al Ebro con vistas que cortan la respiración, rodeada de viñedos centenarios al abrigo de la Sierra de Cantabria. La visita recorre una bodega diseñada para funcionar por gravedad y termina con una cata de sus vinos, que incluye una cata directamente del depósito.
Hacienda El Ternero
Una joya escondida en un enclave que parece de otra época. Hacienda El Ternero es una finca del siglo XI rodeada de viñedos propios. Ofrecen visitas guiadas con cata, catas con degustación gastronómica, maridajes e incluso actividades al aire libre por el viñedo (a pie, en Segway o en e-bike). No publican precios: hay que contactar con ellos por teléfono o correo. También disponen de comedor con menú riojano (mínimo 10 personas). Ideal para los que buscan algo distinto y nada masificado.
Bodegas Beronia
Beronia es una de las bodegas más conocidas de Rioja, famosa por sus crianzas y reservas. La visita es muy completa: te explican el origen (la fundó un grupo de amigos en torno a la gastronomía) y acabas catando varios vinos con un maridaje sencillo pero muy bien pensado. Tienen un espacio de enoturismo muy acogedor.
Bodegas Ysios
La bodega de la foto que todo instragrammer quiere hacerse. El edificio de Calatrava es una ola de titanio entre viñedos que deja con la boca abierta. La visita guiada recorre el viñedo Carravacas y la sala de barricas, y termina con una cata de dos vinos. También tienen wine bar abierto a diario sin necesidad de reservar, perfecto si solo quieres asomarte, probar algo y llevarte la postal. Eso sí, para la visita guiada reserva con semanas de antelación, que las plazas vuelan.
Bodegas Marqués de Riscal
La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal es un plan completo. La bodega centenaria, el hotel diseñado por Frank Gehry que parece un ovillo de titanio, y por supuesto los vinos. Hay tres tipos de visita: la clásica (30 €, con picoteo riojano), la premium (45 €) y la más exclusiva (60 €), que incluye vinos como el Barón de Chirel. Y si quieres darte el homenaje completo, su restaurante gastronómico está asesorado por Francis Paniego, el chef con dos estrellas Michelin que ha puesto la cocina riojana en el mapa. Ojo: es de las más visitadas de Rioja, así que reserva con tiempo.
Bodegas Baigorri
Una de las bodegas más sorprendentes de Rioja Alavesa. Todo ocurre bajo tierra, en un edificio de cristal que parece desaparecer en el paisaje. La visita guiada recorre sus siete plantas subterráneas por las que el vino baja por gravedad, y remata en su restaurante panorámico con vistas a la Sierra de Cantabria. También tienen wine bar abierto sin cita (de martes a sábado, de 11:00 a 17:00 h), perfecto para asomarse sin compromiso. Y si quieres un plan más top, ofrecen menú degustación de 6 platos maridado con sus vinos premium.
Viñedos del Contino
Viñedos del Contino fue la primera bodega de Rioja en adoptar el modelo de château, elaborando sus vinos exclusivamente con las uvas de la finca que la rodea. La visita recorre la casa solariega, la bodega y termina con una cata comentada. Además, han rehabilitado un antiguo granero del siglo XVI para transformarlo en un wine bar de diseño que es puro gusto, con terraza sobre los viñedos y vistas al Ebro. Si buscas calidad sin artificios y una experiencia de enoturismo íntima, aquí aciertas seguro.
Bodega Marqués de Murrieta – Finca Ygay
Hablar de Marqués de Murrieta es hablar del origen del Rioja. Fundada en 1852, es la bodega más antigua de la denominación y fue declarada museo en 2019. La visita a Finca Ygay recorre los viñedos históricos, la bodega subterránea y el Castillo de Ygay, y culmina con una cata que puede ir desde 3 vinos hasta un menú degustación de alta cocina maridado con 7 vinos (495 €). También tienen wine bar sin cita previa. Para los muy sibaritas, ofrecen experiencias con llegada en helicóptero. El lujo enológico riojano.
Bodega Viña Real (CVNE)
Viña Real es la apuesta más moderna de CVNE. La bodega, diseñada por Philippe Mazières e inaugurada en 2004, se integra en el cerro de la Mesa como si llevara allí toda la vida: una tina gigante de hormigón y acero que parece brotar del paisaje. La visita recorre sus tripas (literalmente, porque todo ocurre dentro de esa mole circular) y termina con una cata de sus vinos más emblemáticos. También tienen wine bar sin cita previa y picnic en el mirador para los días de sol. Imprescindible para los fans de la arquitectura del vino.
Eguren Ugarte
Bodega familiar de las de toda la vida en Laguardia, famosa por sus 2.000 metros de galerías subterráneas excavadas en la roca. La visita recorre los distintos niveles de la cueva y termina con una cata de tres vinos y un aperitivo. Pero aquí la cosa no se queda solo en la bodega: tienen hotel, restaurante y hasta experiencias que te suben a un carro de caballos entre viñedos. El plan más top es la chuletada al aire libre con tradiciones vascas, aunque tendrás que ir en grupo. También cuentan con enoteca abierta al público donde comprar vino o reservar una cata personalizada.
Torre de Oña
Torre de Oña es la apuesta boutique del grupo La Rioja Alta S.A. Una bodega rodeada de viñedos y cipreses que parece un château bordelés transportado a la Rioja Alavesa. Ofrecen desde la visita clásica con cata de tres vinos y chorizo casero hasta un picnic entre viñedos o un comedor privado con menú KM0. También tienen wine bar de lunes a viernes para pasarte sin cita previa. Si buscas una experiencia íntima y de altísima calidad, aquí aciertas seguro.
Bodegas Finca La Emperatriz
Una finca con nombre de emperatriz y mucha historia detrás. Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III y última emperatriz de Francia, fue propietaria de estos viñedos en el siglo XIX. Hoy es una bodega familiar con 101 hectáreas de viñedo singular y un precioso jardín con vistas a la Sierra de la Demanda. La visita recorre el viñedo y los antiguos edificios —no los espacios de elaboración— y termina con una cata de 4 vinos. También tienen wine bar con terraza, abierto de martes a sábado, donde puedes probar referencias que ya no están en el mercado. Una parada con clase y sin aglomeraciones.
VALENCISO
Valenciso es una bodega diferente a las demás. Aquí no te atiende un guía al uso: te atienden los propios fundadores, Luis Valentín o Ana Ruiz, con más de 30 años de experiencia en el mundo del vino. La visita recorre el viñedo y la bodega, y termina con una cata de 3 vinos (todos por encima de 93 puntos en las guías) y una tabla de quesos riojanos. También ofrecen la opción «Gran Valenciso» con 4 vinos, y visita privada para quienes quieran profundizar. Está en Ollauri, a solo 3 km de Haro. Es necesario reservar.
Bodegas Vivanco
Si hay un sitio en La Rioja donde el vino se convierte en cultura con mayúsculas, es Vivanco. Cuatro generaciones de una misma familia han levantado aquí un complejo que incluye bodega, viñedo, y el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, considerado uno de los mejores del mundo. La visita a la bodega —moderna, sostenible y espectacular— se puede combinar con el museo a tu aire o con guía. Tienen además un restaurante panorámico con menú riojano, tienda con wine corner para probar sus vinos por copas, y hasta un curso de cata para perderle el miedo a eso de oler y describir. Vivanco no es solo una bodega: es un plan de medio día entero del que sales con la maleta llena y un máster acelerado en cultura del vino.
Bodegas Castillo de Mendoza
Una bodega ecológica al pie de la Sierra de Cantabria que huye de lo industrial. Aquí todo es viñedo de montaña, agricultura respetuosa y producciones limitadas. La visita recorre la bodega y sus viñedos, y termina con una cata que puede ir de 3 a 5 vinos. También tienen menú degustación con productos locales maridados, catas a ciegas y experiencia VIP. Si te interesa la viticultura sostenible y los vinos con personalidad de altura, esta parada merece mucho la pena.
Bodegas Puelles
Bodega familiar de las de toda la vida, ubicada en un antiguo molino del siglo XVII a los pies de la Sierra de Cantabria. Las visitas las guía siempre un miembro de la familia Puelles, algo que se nota en cada explicación. Hay desde catas rápidas de 4 vinos (8 €) hasta una visita especial que incluye lagares rupestres y almuerzo de degustación (45 €). También ofrecen alojamiento en la propia bodega, con piscina climatizada y zona chill-out entre viñedos. Imprescindible reservar con antelación.
Bodegas Riojanas
Bodegas Riojanas es historia viva del vino. Fundada en 1890 en pleno corazón de Cenicero, guarda más de 130 años de tradición y es la cuna de vinos tan emblemáticos como Monte Real o Viña Albina. Su visita recorre los rincones con más solera de la bodega —las naves de elaboración, la sala de barricas y los antiguos calados—, y termina con una cata de tres vinos (blanco, crianza y reserva) con un aperitivo de embutido ibérico. El broche final lo pone la Sala de Sensaciones del Vino, un espacio interactivo donde pones a prueba los cinco sentidos. Una parada imprescindible en la ruta hacia Logroño.
Bodegas Marqués de Cáceres
Una de las marcas más internacionales de Rioja, fundada en 1970 con un estilo moderno y reconocible. La visita recorre las instalaciones de esta bodega de autor en Cenicero y termina con una cata de sus vinos, que abarcan desde jóvenes frescos hasta el prestigioso Gaudium. Hay tres tipos de experiencia, desde la más sencilla hasta un menú degustación completo de cocina de mercado con vinos emblemáticos. También disponen de tienda donde puedes comprar directamente. Reserva previa, sobre todo fines de semana.
Bodegas Franco Españolas
Fundada en 1890 como el sueño de un francés y un riojano, Bodegas Franco Españolas es una de las más antiguas de Logroño y un rincón con muchísimo carácter a orillas del Ebro. La visita recorre los antiguos calados de piedra, las naves de crianza y la historia de vinos tan populares como Diamante y Bordón, y termina con una cata comentada. Es una parada perfecta para cerrar la ruta hacia la capital y, de paso, darse un homenaje en su tienda o en el barrio de Laurel, que está a un paseo.
Bodega La Granja de Remelluri
Una de las bodegas más especiales de Rioja Alavesa. Aunque no ofrecen visitas guiadas, su tienda abre por las mañanas y es un plan perfecto: pruebas sus vinos (incluidos los Lindes, de parcela, que son una maravilla), compras directamente al productor y te empapas del paisaje. El entorno es una especie de Toscana riojana, con viñedos abrazados por la Sierra de Toloño. Un lugar para desconectar y llevarte a casa un vino con alma. Llamar para confirmar.
Mapa
Preguntas frecuentes sobre visitar bodegas en La Rioja
Si es tu primera vez en La Rioja, aquí respondemos la mayoría de preguntas que nuestros huéspedes nos hacen antes de venir a visitar una bodega en La Rioja. Esta es una selección de aquellas que más nos gustan o han gustado a nuestro clientes. Esperanos que te ayuden a entender mejor qué bodega elegir, qué tipo de catas se ofrecen y cómo elegir entre el gran número de bodegas que hay en la Rioja.
¿Cuáles son las bodegas más bonitas o espectaculares para visitar en La Rioja?
Si hablamos de belleza arquitectónica, Ysios (Laguardia) con el edificio ondulante de Calatrava, Marqués de Riscal (Elciego) con el hotel de Gehry que parece un ovillo de titanio, y Baigorri (Samaniego) con su bodega enterrada y vistas de cristal son las que siempre dejan con la boca abierta. También Viña Real (Laguardia), que parece una gran tina circular brotando del cerro, y Remelluri (Labastida), con su paisaje de postal toscana al pie del Toloño, son paradas que enamoran a cualquiera.
¿Qué bodegas elegir si busco una experiencia más íntima y alejada de las multitudes?
Para una experiencia más tranquila y personal te recomiendo Valenciso (Ollauri), donde te reciben los propios fundadores, Contino (Laserna), con su ambiente de château y un wine bar en un granero del siglo XVI, o Tobelos (Briñas), con su mirador sobre el Ebro. Castillo de Mendoza (San Vicente) y Finca La Emperatriz (Baños de Rioja) también son ideales si huyes de los grandes grupos y buscas un trato muy cercano.
¿Cuántas bodegas se pueden visitar en un día sin agobiarse?
Con calma y disfrutando de verdad, dos bodegas al día es la cifra perfecta. Una a media mañana, otra a primera hora de la tarde. Más de tres catas en un solo día satura el paladar y convierte el placer en maratón. Si además quieres pasear por algún pueblo bonito, almorzar sin prisas y volver a casa a descansar, dos es el número ideal. Desde Haro puedes llegar en 15-25 minutos a la mayoría de bodegas de esta guía, así que los desplazamientos no te comerán el día.
¿Hace falta reservar en todas las bodegas?
En la mayoría, sí. Salvo los wine bars sin cita previa (Tobelos, Ysios, Baigorri, Contino, Vivanco, Murrieta…), las visitas guiadas y catas requieren reserva anticipada. En bodegas tan demandadas como Ysios, Marqués de Riscal o Viña Real, las plazas para fines de semana vuelan con semanas de antelación. Nuestro consejo: cierra las visitas principales antes de llegar a Haro y deja algún hueco libre para improvisar con un wine bar.
¿Cuánto cuesta aproximadamente una visita guiada con cata en estas bodegas?
Depende mucho del tipo de experiencia, pero la mayoría de visitas guiadas con cata de 2-4 vinos se mueven entre 20 € y 35 € por persona. Las opciones más premium (catas privadas, menús maridados, experiencias con comida) pueden ir de 50 € a más de 100 €. También tienes wine bars donde puedes probar vinos por copas desde 3-5 €. Hay para todos los bolsillos.
¿Merece la pena alojarse en Haro para hacer esta ruta o es mejor Logroño o Laguardia?
Haro es, sin duda, la base más práctica para recorrer estas bodegas. Está justo en el centro de la zona que cubrimos: a 10-15 min de Briñas, Ollauri y el Ternero, a 20-25 min de Laguardia, Elciego o Samaniego, y a 30-35 min de Logroño. Tiene el Barrio de la Estación, una de las mayores concentraciones de bodegas centenarias del mundo, y una zona de tapeo (La Herradura) que no te la acabas en una noche. Alojarte en Haro te permite volver andando a casa después de cenar y no depender del coche. En Plaza de la Paz lo comprobamos cada día con nuestros huéspedes: sales a la mañana, haces tu ruta y vuelves a un apartamento céntrico con todas las comodidades.
¿Necesito coche para recorrer estas bodegas?
Sí, para la mayoría de esta ruta necesitarás coche. Las bodegas están repartidas por distintos pueblos de Rioja Alta y Alavesa, y no todas están conectadas con transporte público. Si no quieres conducir, tienes alternativas: taxis de Haro (una carrera a Laguardia o Elciego ronda los 25-30 €), tours guiados con conductor o empresas de enoturismo que te organizan el día. Lo que sí te ahorras con coche propio es la flexibilidad de ir a tu aire.
¿Hay bodegas que ofrezcan comida o menú de almuerzo?
Sí, y cada vez más. Baigorri tiene un restaurante panorámico con menú degustación, Marqués de Riscal ofrece experiencias que incluyen comida en su restaurante asesorado por Francis Paniego, y Eguren Ugarte dispone de chuletada y comedor para grupos. Torre de Oña también ofrece picnic en el viñedo y comedor privado. En la mayoría, estas experiencias requieren reserva previa y suelen ser para grupos. Para el día a día, siempre puedes parar a comer en Haro, Laguardia o Elciego, donde hay bares y restaurantes estupendos a precios razonables.
¿Qué bodegas puedo visitar sin cita previa o solo para tomar una copa?
Cada vez hay más bodegas con wine bar abierto al público sin reserva, ideal para un plan improvisado. En esta guía cuentan con wine bar: Tobelos (lunes a viernes, 10-14 h), Ysios (todos los días, 10-16 h), Baigorri (martes a sábado, 11-17 h), Contino (lunes a sábado, 9-16:30 h), Finca La Emperatriz (martes a sábado, 10-18 h), Viña Real (lunes a sábado, 9-16:30 h), Murrieta (sin cita), Vivanco (con wine corner) y López de Heredia (su famoso Wine Bar de Zaha Hadid en Haro). Perfecto si solo quieres asomarte, probar algo y llevarte una botella.
¿Puedo hacer esta ruta con niños o en familia?
Sí, pero conviene elegir bien las bodegas. Algunas no admiten niños en las visitas guiadas, mientras que otras son más flexibles. Vivanco (Briones) es la opción más familiar: su Museo de la Cultura del Vino encanta a los niños y el jardín de variedades es perfecto para un paseo. Hacienda El Ternero y Eguren Ugarte también son acogedoras para familias. Si tenéis pensado hacer visitas guiadas, consultad antes las condiciones de cada bodega. Y si algún adulto se queda con los peques, puede aprovechar los wine bars mientras el resto hace la cata.
¿Cuál es la mejor época del año para recorrer estas bodegas?
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-noviembre) son las estaciones ideales. El paisaje de viñedos está precioso, las temperaturas son agradables y hay mucha actividad enoturística sin el agobio del verano. En septiembre y octubre puedes vivir la vendimia. El verano puede ser caluroso, pero las bodegas siempre están frescas. El invierno es más tranquilo y algunos precios bajan, aunque ciertas bodegas reducen horarios. Si tuviéramos que elegir un mes, octubre es imbatible: la luz del otoño riojano sobre los viñedos es un espectáculo.
Si me alojo en Haro, ¿puedo olvidarme del coche para algunas de estas bodegas?
Para las bodegas del Barrio de la Estación de Haro (Muga, CVNE, La Rioja Alta, etc.), sí: todas están a un paseo de 10-15 minutos desde la Plaza de la Paz. Para el resto de bodegas de esta guía, necesitarás coche o taxi. Pero la gran ventaja de alojarte en nuestro apartamento es que, después de un día recorriendo bodegas, dejas el coche en el parking gratuito más cercano (a solo 5 minutos andando) y tienes el centro de Haro a tus pies para cenar, tapear y volver a casa sin preocupaciones. Muchos de nuestros huéspedes alternan un día de bodegas locales a pie con otro día de ruta en coche por Rioja Alavesa, y el equilibrio es perfecto.











